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septiembre 30, 2009

Te extraño.

Extraño tus ojos inmensos, más cuando las ojeras se colgaban de tus párpados. Extraño perderme en ellos, extraño sentir que me atraviesas con ellos. Que puedes ver dentro de mi alma.

Extraño tu nariz, perfección aún con imperfecciones, y la forma en que al arrugarse cuando ríes, me hace el ser más feliz.

Extraño tu piel suave, y la forma en que un ligero roce en ella puede hacerte gemir, pero también extraño el no poder hacerte cosquillas, más que en esa parte oculta.

Extraño el aroma de tu cabello, siempre huele dulce, pero aún más dulce en la parte baja de tu nuca, es ahí donde me podría perder por siempre, sólo olfateando...

Extraño tus manos diminutas, lo peuqeñas que se ven junto a las mías, y lo bien que se ven entrelazadas. Extraño tus uñas rojas, o tus uñas llenas de florecitas. Siempre me encantaron, aún pensando que eran algo exageradas en tamaño.

Extraño tu sarcasmo, y tu forma de provocarme, y de obtener sonrisas de mi, por más enojado que esté.

Extraño tus divagaciones, que aún cuando no concuerdo con todas, me hacen sentir que esto no es un sueño, incluso dentro de las más locas alucinaciones.

Extraño tu boca, eterno sabor a dulce. Y la sonrisa que produce, radiante incluso en la oscuridad, y que me enerva de formas inimaginables cada vez que la contemplo. Extraño su sabor, y la sensación que experimento cada vez que tus labios se posan en los míos. Es como llegar al cielo, y que hacen por un momento creer a este ateo, que los milagros sí existen.

Te extraño a ti, diminuta creación del cielo en la tierra. Y te extrañaré por siempre.

Te amo

1 comentario:

Ely dijo...

Woow Leo, quizas borres mi comentario por cursi, pero que lindo post...
salu2