Mapa de visitas

Doh!

Ahorita, platicando contigo, recordé algo que había estado esperando desde la semana pasada, y que por tonterías olvidé, y creo que tú también lo olvidaste...


Ayer 13 de abril, cumplimos un año y medio de estar juntos, quién lo imaginaría. Ya son 18 meses de ser sólo tu y yo, más de 540 días de tenerte en mi vida de esta forma, más de 12960 horas de estar en mis pensamientos de manera constante, alrededor de 777600 minutos pasando cosas hermosas, discusiones, errores, orgullos, añoranzas, esperanzas.

Quiero que sigamos así hasta que seamos viejitos, mejorando lo que ya de por sí es lo mejor del mundo, y cambiando lo que está mal. Sin estancarnos, sin dejar de evolucionar, sin dejar de decirnos lo que nos gusta, lo que no nos gusta. Siendo nosotros mismos.

Realmente no cambiaría por nada lo que hemos tenido. Simplemente porque es lo mejor que me ha pasado.

Te amo con toda mi (retorcida) alma. Jojojo.

Feliz año y medio!!, jeje =P

Con dedicatoria...

...para ti

Con miradas sinuosas - me enseñas senderos sinuosos; en ellos mi pie aprende - ¡astucias!

Te temo cercana, te amo lejana; tu huida me atrae, tu buscar me hace detenerme: - yo sufro, ¡mas qué no he sufrido con gusto por ti!, cuya frialdad me entusiasma, cuyo odio me seduce, cuya huida me aprisiona, cuya burla me conmueve.

Tu eres atractiva, seductora, tentadora, inquisitiva y descubridora, ¿quien no te iba a odiar por eso? ¿Y quien no te amaría por pecadora, inocente, rápida como el viento, impaciente y de mirada infantil?

¿Hacia donde me llevas ahora, criatura prodigiosa, niña traviesa?

F.Nietzsche

Me without you is like...

A snicker without laces,

a geek without braces,
asentencewithoutspaces...

Pues yo no necesito permiso para estar contigo... ¿O si?

He hablado...

Ya no soporto el cigarro

Ayer me di cuenta que en verdad ya no soporto el cigarro.


Estaba yo, sintiéndome algo ansioso, sintiéndome realmente mal, no físicamente hablando, claro está. Estaba sintiendo una desesperación tan fea que no recuerdo haber sentido algo así antes, por causas que no discutiré en este espacio virtual. Estaba frente a la tele, cambiando de canal en canal, sin ver nada, realmente, recostado en un sillón todo incómodo en mi casa.

Entonces, sentí unas ganas inmensas de fumar. Nota, a mí antes, el fumar me calmaba cada que me sentía enojado, ansioso, desesperado, molesto, etc. Entonces me dispuse a buscar uno, de manera renuente, dudando, si realmente quería hacerlo. Encontré unos en la mesa de la cocina.

Intenté usar uno de esos encendedores largos de cocina, el cual no sirvió. Interpreté eso como que el universo no quería que yo fumara otra vez. Pero no me importó. Le pedí su encendedor a mi primo, y prendí el cigarro.

Fue algo realmente desagradable. El sentir de nuevo mis pulmones llenándose de humo, sentir cómo quemaba en mi garganta, y cómo mi respiración se hacía más rápida. ¡No mamen!

No le di ni 3 fumadas, al finalizar la segunda, lo apagué y tiré el cigarro así: casi entero.

No volveré a fumar. Y aunque creo que ahora llevo 0 días sin darle una fumada a un cigarro, creo que sigo llevando 7 meses sin fumar de manera constante.

Para la próxima me compraré unos chicles o algo así para cuando la ansiedad me ataque.

Te extraño.

Extraño tus ojos inmensos, más cuando las ojeras se colgaban de tus párpados. Extraño perderme en ellos, extraño sentir que me atraviesas con ellos. Que puedes ver dentro de mi alma.

Extraño tu nariz, perfección aún con imperfecciones, y la forma en que al arrugarse cuando ríes, me hace el ser más feliz.

Extraño tu piel suave, y la forma en que un ligero roce en ella puede hacerte gemir, pero también extraño el no poder hacerte cosquillas, más que en esa parte oculta.

Extraño el aroma de tu cabello, siempre huele dulce, pero aún más dulce en la parte baja de tu nuca, es ahí donde me podría perder por siempre, sólo olfateando...

Extraño tus manos diminutas, lo peuqeñas que se ven junto a las mías, y lo bien que se ven entrelazadas. Extraño tus uñas rojas, o tus uñas llenas de florecitas. Siempre me encantaron, aún pensando que eran algo exageradas en tamaño.

Extraño tu sarcasmo, y tu forma de provocarme, y de obtener sonrisas de mi, por más enojado que esté.

Extraño tus divagaciones, que aún cuando no concuerdo con todas, me hacen sentir que esto no es un sueño, incluso dentro de las más locas alucinaciones.

Extraño tu boca, eterno sabor a dulce. Y la sonrisa que produce, radiante incluso en la oscuridad, y que me enerva de formas inimaginables cada vez que la contemplo. Extraño su sabor, y la sensación que experimento cada vez que tus labios se posan en los míos. Es como llegar al cielo, y que hacen por un momento creer a este ateo, que los milagros sí existen.

Te extraño a ti, diminuta creación del cielo en la tierra. Y te extrañaré por siempre.

Te amo

Banda sonora

Dicen que es muy bueno escuchar música mientras vas por la calle, mirando todo lo que ocurre a tu alrededor. Que hay ocasiones donde no importando la canción, lo que ves parece de alguna manera sincronizarse con lo que estás percibiendo.


Y ¡vaya que es cierto! Me ha tocado en más de una ocasión ir escuchando algo, y que en un momento dado, pareciera que todo, absolutamente todo cuanto pasa por mis ojos se sincroniza a la perfección con la canción que estoy escuchando en ese instante. Y lo que es aún mejor, la sincronización parece no romperse, al menos no hasta que termina la melodía o yo salgo de un pseudo trance en el que supongo me encuentro en ese instante.

Me gusta llamarle el soundtrack de la vida, y pues por vida, me refiero a la de uno mismo. A la mía.

La vez que más me ha impresionado este suceso, fue hace algunos meses, mientras iba camino a mi trabajo. Iba en un letargo, escuchando a Pink Floyd. Recuerdo que el metro iba particularmente atestado de gente que estaba atrasada, o quería simplemente salir de alli para llegar a sus respectivos trabajos.

El caso es que inició la canción Sheep, del álbum Animals (uno de mis favoritos, debo confesar). Y ahí estaba yo de pie, pues no había alcanzado asiento, esperando la llegada a la estación donde me bajo, mientras el prólogo instrumental de la canción empezaba a escucharse en los audífonos de mi manos libres. Entonces, justo cuando el tren se detuvo en la estación y abrió las puertas, estalló la línea inicial de la letra en el preciso momento en que todas las personas en el metro iniciaban una estampida para llegar hacia la superficie.

"Carlessly passin your time in the grassland away"

Creo que en ese instante realmente entendí el propósito de la canción.

Quedé anonadado, por la impresión de cómo la visión de tantísimas personas caminando hacia una misma dirección, mientras la letra llegaba a la siguiente línea sincronizaba el ritmo con los pasos que estaba viendo.

"Meek and obedient, you follow the leader down well throdden corridors, into the valley of steel"

Fue algo realmente impactante experimentar esto. Creo que mis sentidos se sintieron abrumados por un rato después de esto. Y me asustó mucho también, porque me sentí como uno más. Realmente de toda esa experiencia, eso fue lo único que no me gustó. Haberme visto así y haberme sentido identificado con toda esa "manada" de ovejas.

Espero poder hacer algo al respecto. Pero espero que esas revelaciones no dejen de ocurrir, ni deseo que dicho soundtrack deje de producir canciones, y esas no dejen de traer experiencias de este tipo.

Saludos.