Mostrando las entradas con la etiqueta Narrativas sin sentido. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Narrativas sin sentido. Mostrar todas las entradas

abril 08, 2008

Probando cosas nuevas...

No sé que me dió hoy, pero hace una hora cambié mi mouse de ubicación...

Lo cambié al lado izquierdo de mi teclado, y también le cambié el arreglo de los botones. O sea, estoy manejando el mouse como si fuera zurdo.

Ustedes dirán: ¿pero por qué carajos haces semejante cosa?

A lo que yo les diré: Simplemente quise ver qué se siente manejar un mouse de ésa manera.

Entre otras cosas que quiero aprender a hacer con la mano izquierda, es a lanzar objetos con dicha mano, escribir, recortar (¿recortar? o_O), y toda la gama de acciones cotidianas que ya sé hacer con la mano derecha (que es la mano con la que yo manejo las cosas siempre).

Será algo diferente. Lo más difícil, sin duda será aprender a escribir de nuevo... será como si estuviera en kinder, imagínense, han pasado ya 19 años desde que aprendí a escribir... u_u, qué tiempos aquéllos en los que podía no hacer nada después del kinder, ver telera, llorar cuando los ojaldras de mis primos más grandes me jugaban bromas (que probablemente luego les contaré).

¡Ah qué tiempos aquéllos!

En fín, ahi la ven.

P.D. Sigo sin fumar, (woot)

marzo 17, 2008

Update

Fin de semana rarísimo, no entraré en detalles.

Sábado todo ventoso, tormenta de arena o algo así.
Llego a mi casa y me duele la cabeza.
Me duermo con jaqueca tirándole a migraña.
Me despiertan a las 6 de la mañana Jorge y sus compas.
Cinco Chilangos de ESCOM tomando (no pistiando) en Mexicali. ¿cuándo volverán a ver eso?
Les hago compañía un rato y me voy a dormir.
Juego soccer con Habana Nights (después de despertarme por segunda ocasión).
Un dolor de cabeza aún más fuerte que el del día anterior me aqueja.
Anoto el gol de la primer victoria "oficial" de Habana Nights.
Regreso a mi casa.
Duermo.
Vuelven los amigos de Jorge, y les hago compañía otro rato.
Duermo.
Despierto hoy y me pongo a leer.
Voy a comer al Pampas.
Me quejo por media hora de la casi indigestión que me causó el comer allí.
Aviento blanquillos hacia arriba por varias horas.
Posteo

Fin.

Lo rarísimo del fín de semana está en los detalles que omití.

Arre lulú.

marzo 13, 2008

Señales

Tendido, en la acera, a 6 metros de donde estaba parado apenas hace unos segundos, su vida entera pasó ante sus ojos. Recordó aquella fría tarde de invierno, cuando supo, exactamente un año atrás, al erizársele los cabellos de la nuca, que le quedaba un año de vida.

Nunca supo cómo fue que ese pensamiento le llegó a la cabeza, simplemente lo sintió. Le pareció algo sobrenatural, como una advertencia implacable dirigida hacia su persona con la más explicita sutileza.

Trató de no hacerle caso a su inconsciente, a su sexto sentido. Pero no pudo.

Vivió ese año como no había vivido en toda su vida, visitó lugares que jamás habría de imaginar que existieran, conoció personas que se quedarían en su memoria, por el resto de la poca vida que le quedaba.

Le dijo cuánto la amaba pocos días después de que lo supo, ella se quedó estupefacta, se quedó totalmente petrificada, no por el mensaje, o porque finalmente lo que ella tanto había anhelado se había vuelto realidad, sino por la mirada que tenía al momento de decírselo, aquella mirada que cargan los hombres que saben que el fín se acerca. Sin embargo, no pudo descifrar con certeza el mensaje que sus ojos (los de él) externaban.

Enmendó antiguos pleitos, recuperó antiguas amistades, incluso se reencontró con familiares perdidos en las enmarañadas telas de la incertidumbre.

Todo un año tardó en poner su vida en orden, en trabajar como nunca lo había hecho para ser mejor.

Nadie sabía lo que había sido dicho sin palabras a él. Sólo él, abstraído en sus pensamientos, de cuando en cuando se divagaba acerca de todas las cosas que había hecho. Y las que no. Y se lamentó, al escudriñar su pasado, al hacer su inventario de cosas perdidas.

Aquél fatídico día, su cumpleaños, se despertó con un sobresalto y con una sensación que le oprimía el pecho. Sin embargo, notó que estaba tranquilo, mucho más tranquilo de lo que se había sentido en mucho tiempo.

Tomó un largo baño, "reconfortante" fue la primer palabra que le vino a la mente, pasados dos minutos dentro de la ducha. Realmente disfrutó esa ducha, la última que -sin saberlo- tendría.

Desayunó un plato de cereal, una taza de café, y un par de huevos fritos.

Se despidió de su madre y su padre, les regaló una sonrisa que los sorprendió, pues él rara vez sonreía, y que sin embargo, los llenó de una súbita alegría. Le besó a su hermana en la frente, otro gesto que, después de una pequeña reflexión, dio cuenta que nunca había hecho- y se dispuso a recorrer su acostumbrado camino hacia el trabajo.

En el transcurso a su trabajo, fijó su atención en muchas cosas que nunca había notado hasta ese día, lo alto de los edificios, la manera tan peculiar con la que el vendedor de diarios los anunciaba en la esquina de su casa, el mensaje del anuncio espectacular acerca de un conocido refresco que estaba instalado en el techo del edificio frente a su trabajo. Nada de esto le pareció extraño.

Su trabajo transcurrió como todos los días. Sincronizando equipos en distintos estados del país, atendiendo clientes, manteniendo a raya a los clientes insatisfechos y llegando a acuerdos. Un día tan ajetreado como los demás.

La hora de la comida llegó, el platillo que ordenó -y que varias veces había ordenado con anterioridad- le pareció inusualmente delicioso, incluso preguntó si habían hecho algo diferente ese día, obteniendo una respuesta negativa.

Caminó en el parque que estaba a dos calles hacia el este, para dejar reposar la comida. Le pareció ver más colores de lo acostumbrado, vendedores de globos, payasos, merolicos, niños corriendo y jugando en los columpios.

Le pareció buena idea comprar un helado al vendedor de la acera, que estaba camino hacia su trabajo, pagó con el cambio exacto. Le pareció raro que del pago de la comida le hubiera quedado el dinero exacto para el helado que había decidido comprar 20 minutos después.

No cruzó a media calle como tenía acostumbrado, caminó hacia el paso de cebra en la esquina, y esperó a que el semáforo se pusiera en rojo para poder caminar. Mientras esta espera se llevaba a cabo, al otro lado de la calle, vio lo que le pareció la chica más hermosa del mundo, quien cruzaría en dirección opuesta a la suya. Sus miradas se cruzaron. Ella le sonrió, mientras el semáforo cambiaba de color y ambos empezaban a caminar.

Lo siguiente, el caos. No sintió nada, todo pasó a una velocidad tan estrepitosa que nadie tuvo tiempo de reaccionar.

Fue aventado por un carro que salió de la nada, que al parecer tenía mucha prisa, ya que ni siquiera después de haberle arrollado se detuvo. Nadie apuntó las placas, ni nadie fue en su persecución. Todos quedaron estupefactos al ver al joven, a seis metros de la 3er línea amarilla del camino de cebra, yacía él, con un pulmón perforado por dos costillas rotas.

No tuvo tiempo de decir adiós a nadie, nunca se casó, no tuvo hijos, y mientras la voz de la chica sonriente, ahora mirándolo con angustia y desesperación infinitas, reverberaba en lo más recóndito de su cerebro. Y así, mientras una lágrima recorría cada una de sus sienes, y su mirada se perdía en el cielo nublado, dedicó un último pensamiento a su familia, a sus amigos, a su novia, y a sí mismo.

julio 30, 2007

Bostezando

Son las 11:56 pm, estoy bostezando, me acabo de dar cuenta que uno de mis pantalones de mezclilla está algo roto (creo que compraré otro mañana), el aire acondicionado -o "refri" en términos cachanillescos- se acaba de prender solito, estoy viendo la tele, canal AXN, platico con GaBii acerca de un suceso onde la regañaron feíto, feíto.

La laptop se calienta un poco, pero yo sigo aquí, escribiendo una entrada en este blog sin siquiera mirar el teclado, mientras escribo esto, leo los subtítulos del programa que estoy mirando (Criminal Minds), una chica de un equipo del FBI o alguna agencia gubernamental que se dedica a agarrar a mentes criminales medio enfermas. Ella esta muy bien, tiene un lunar en la parte baja de su mejilla derecha. Un niño está atrapado y un enfermo está haciendo un broadcast en internet, porque lo va a "vender", chale que pinche gente más enferma :@

Yo me canso de escribir esto, y dedicaré mejor a seguir charlando con gabii y a leer el resto de su relato de por qué la regañaron tan feo.

Nos vemos.

junio 28, 2007

Ayer

Ayer pintaba como todos los días aburridos, empezó igual, me puse un buen rato a navegar, intenté reparar unos bugs (no los reparé todos), me enfrasqué en acaloradas discusiones con diversas personas, fuimos a la Plaza Cachanilla a comer, de paso, Inés se perforó el labio (que meyo, ha de doler un chin... y dos montones), regresamos (todos gorditos (por la comida) y bonitos).

La hora del aflojeramiento que sigue después de haber comido, llegó, todos estaban casi durmiéndose, yo, por mi parte, no recuerdo que estaba haciendo, creo que estaba explorando el código de mi proyecto actual en busca de una parte en específico. No la encontré.

Después de un rato de estar así, en el hastío total, mi celular hizo el sonido de cuando llega un mensaje, yo todo aflojerado tomé el celular,y vi un número desconocido; "¿quién podrá ser?" pregunté para mi mísmo, al mismo tiemo que revisaba y leía el mensaje: "Tas en mexicali?, Ocupado? donde? soy Merry. Luego, luego le marqué, y le pregunté on'taba, "toy esperando a mi hermana a que salga del doctor" fue su respuesta, nos pusimos a platicar, ahh que shido es platicar con la Merry, ella quería que me escapara del trabajo, yo no podía, pues todavía faltaba una hora y tenía chamba (o jale, como aquí le llaman =).

Terminé, y la hora de salida llegó. Quedamos de vernos en el Carlos Hijo de la Aviación. Unas cuadras antes me bajé para comprar crédito para mi celular, el cual se terminó con la llamada que hice. Los cajeros estaban muertos :'(

Me fui caminando al Carlos Hijo (no dije Carl's Junior porque me iban a decir "Gringo", jajajaja). Llegué, y le hablé a Merry desde el otro celular, fue muy chido conocerla en persona, después de tanto tiempo de conocernos solo por MSN.

Las invité a comer algo en el Subway (si dije que iba con su hermana, ¿verdad?). Platicamos por un ratoooote, jajaja, fue muy chido, me puso muy contento haberla conocido. Yo pensé que el día terminaría de una manera aburrida (imagínense, iba a ir a la lavandería) pero en verdad, en vez de eso, mi día se alegró :-D.

Depués de haber comido (muy rico, por cierto), ella llamó a su tía para preguntarle cómo llegar a su casa, pues iban a pasar la noche allí, apuntó todas las indicaciones, y después de despedirse, me preguntó que si las podía guiar, jejeje algo raro, pues yo no conozco mucho de aquí de Mexicali, pero con gusto acepté, pues por donde decían las indicaciones era una zona que conozco (poco, pero conozco).

Después de batallar un poco (ya casi para llegar a donde decían las indicaciones) llegamos a una zona en la que ella ya se sentía familiar, pues ya había estado allí anteriormente. Luego de esto, me llevaron hasta mi departamento, eso sí prometiendo escaparme otro día, jejeje.

Qué chido fue esto, en serio.